
Sebastopol era el puerto militar más importante del gran
orgullo soviético, la mayor parte de la flota estaba atracada
allí. Era también una fortaleza que era constantemente
mejorada y reforzada tras el verano de 1941 (operación
Barbarossa). La guarnición estaba reforzada con elementos
traídos de Odessa (otro puerto del Mar Negro ocupado por
los alemanes) y con numerosos marineros de la flota (del Mar Negro).
La fortaleza estaba construida sobre el mismo principio que la
línea Maginot. Dos cinturas de fortificaciones, importantes
aberturas hormigonadas, nidos de ametralladoras, cañones
anticarro, zanjas, baterías de artillería pesadas,
y todo sobre un terreno muy accidentado que favorecía a
los defensores.
Eran en total 106.000 hombres (siete divisiones de infantería
y una división de caballería no montada), 600 cañones
pero tan sólo 38 tanques y una cincuentena de aviones los
que debían hacer frente a los alemanes.
Eran tropas muy motivadas (a la fuerza, si era preciso, pero no
siempre. No hace falta generalizar la visión de un soldado
soviético al que le dan a elegir entre las balas alemanas
y las de los comisarios políticos y de la NKVD, que luchaba
contra un adversario despiadado).
Buena prueba
da este texto escrito sobre la pared del punto de apoyo Kamichli
(noreste de Sebastopol).
«Rusia, mi país, mi tierra natal. ¡Querido
Camarada Stalin! Soy un marinero del Mar Negro, un hijo del komsomol
Lenin, y he luchado como mi padre me había dicho que luchase.
Tanto que mi corazón ha chocado contra mi pecho, he hecho
daño a estas bestias salvajes.
Ahora, yo muero, ¡acabe con estos perros fascistas! He sido
fiel a mi juramento de soldado. Kaluyzhnyi».
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