
22 de junio de 1941: Los alemanes rompen el pacto que habían
sellado en agosto de 1939 con la Unión Soviética
invadiendo el suelo ruso. Esta operación (Barba-Roja o
«Barbarossa») obtuvo un gran éxito durante
los primeros días.
La Blitzkrieg (guerra relámpago), tras haber prácticamente
aniquilado al Ejército Ruso (tres millones de prisioneros
en pocos meses, millares de vehículos capturados o puestos
fuera de combate) fue parada, sin embargo en invierno a las puertas
de Moscú y Leningrado.
Pero este frenazo, un indiscutible éxito para los soviéticos
no fue más que un pequeño respiro para un país
que había perdido regiones agrícolas e industriales
de un potencial humano muy importante.
El Ejército Ruso y la maquinaria industrial se reconstituyen
al este de los Urales…
La primavera de 1942 da al estado
mayor alemán la posibilidad de reprender el asalto al norte
y al centro, o hacia el sur y el este, un poco olvidado tras la
primera fase de los combates. Hitler, omnipresente, interviene
directamente en la táctica del alto mando alemán
y opta por el sur.
Quiere descender hacia el Cáucaso, apoderarse de las ciudades
industriales del Volga y del Don (especialmente Estalingrado)
y copar la ruta del petróleo del Caspio. Para eso, hacía
falta eliminar una espina clavada en el flanco del grupo de ejército
sur (el ejército alemán estaba dividido en tres
grupos: norte, centro y sur): la Crimea y su fortaleza portuaria
Sebastopol. Se encomienda al general alemán Von Manstein,
al mando del décimo primer ejército, la misión
de reducir la península en primavera de 1942. (ver gráfico)
Con fuerzas relativamente reducidas y mucha astucia se deshace
de la mayor parte de las fuerzas soviéticas. Queda Sebastopol…
|