Comentarios :
Bongoboy, diseñador de Splash Damage dijo
en el foro de S.D.: http://www.splashdamage.com/forums/showthread.php?t=3146
Übersetzung:
«El radar en cuestión es el radar experimental FuMG
(FLAK) 39 TA «Wurzburg» de localización/ identificación
desarrollado por Telefunken, que fue puesto en funcionamiento
con las baterías antiaéreas de la Luftwaffe como
el FuMG 62. Otros radares fueron también bautizados con
nombres de ciudades alemanas, como el FuMG 63 «Mainz»
y el FuMG 64 «Mannheim».
El mapa Radar está basado de lejos en la Operación
«Biting» (28 de febrero de 1942), un asalto a un lugar
de pruebas de radar en Bruneval, cerca de Le Havre, en la costa
de Normandía. El asalto fue llevado a cabo por hombres
de la compañía C del 2º Batallón de
la 1ª Brigada Paracaidista, y fue un éxito rotundo,
robando componentes vitales e inteligencia que dio a la Gran Bretaña
un empujón en la tecnología bélica que ayudó
a la guerra aérea, que en última instancia resultó
de gran ayuda para ganar la guerra en tierra firme.
Muchos de los mapas de ET están basados en asaltos de comando
reales o localizaciones/ acciones históricas despiadadamente
adaptadas para los propósitos de juego. De la misma manera
que Battery fue movida misteriosamente de la costa atlántica
de Francia a la costa mediterránea de Túnez, Radar
fue llevada de Francia al Báltico. Pensamos en poner otro
lugar de pruebas en la isla de «Peenemunde», pero
decidimos que eso estaría demasiado sobrecargado de gente,
así que lo pusimos al otro lado del Báltico. No,
nunca hubo semejante lugar de pruebas en Suecia. Si, sabemos dónde
está Wurzburg. Aunque a menudo nos olvidamos de poner la
diéresis sobre la «u».
Y no, los videojuegos no tienen nada que ver con el combate real
o las guerras o conflictos históricos. Eso es cosa de la
vida real.
¿Queda algo por aclarar?»
Gorobei, de real-et nos da su punto
de vista:
Sin respetar la geografía, los creadores del juego sitúan
la misión en una isla danesa, siendo el juego fiel a los
objetivos, léase recuperar elementos del radar.
¡Cada aliado juega a ser el ingeniero Cox! El emplazamiento
elegido por SplashDamage, en Dinamarca, puede ser equivocado,
pero respeta una cierta lógica, teniendo en cuenta que
había numerosas rutas aéreas posibles para efectuar
asaltos sobre Alemania y por lo tanto sobre estaciones de radares
diseminadas un poco por toda Europa. Pocas ciudades alemanas escaparon
a los bombardeos mismo cuando en ellas no habían objetivos
militares.
El mapa «Wurzburg Radar» da la oportunidad al equipo
de «historia» del Yepteam de recordar el desarrollo
de una de las nuevas tecnologías que marcó una nueva
era que había comenzado a finales del siglo XIX, la de
la guerra moderna. El radar permitía combates a larga distancia
al localizar al enemigo a más allá de la línea
del horizonte, en la noche o bajo el agua, las capacidades del
ser humano son de esta manera completamente sobrepasadas. Los
últimos «caballeros», los pilotos de cazas,
desaparecieron poco a poco a causa de los radares (su muerte definitiva
llegará con la invención del misil con dispositivo
de persecución).
La victoria se alcanza a través de la potencia material,
por la potencia de fuego y no por gracia o coraje individual.
Esto último es definitivamente un recuerdo de otros tiempos.
Por otra parte,
este dossier me permite recordar aquí, muy brevemente,
el destino de los civiles, que sufrieron más que en los
anteriores conflictos, o, de algún modo, en mayor medida.
Más allá de datos técnicos, fechas, y cifras,
fueron millones de hombres, mujeres y niños de todos los
países (ingleses, franceses, polacos, rusos, alemanes…)
los que sufrieron, sin saber muy bien por qué. Se ha hablado
desde hace mucho tiempo acerca de las atrocidades cometidas contra
los civiles por los ejércitos nazis en particular o los
soviéticos. Pero los bombardeos ciegos y terroristas (iniciaos
por los alemanes y los japoneses) contribuyeron tanto, o más
a aumentar el trauma de los contemporáneos.
La violencia de las explosiones mató e hirió indistintamente
a ancianos, mujeres y niños (los hombres estaban en el
frente). ¿Cuántos supervivientes, víctimas
de traumas nerviosos debidos a las ondas expansivas, no han tenido
una noche tranquila durante el resto de su vida? ¿Hace
falta hablar del terror que se apodera de la gente cuando la ciudad
está siendo azotada por millares de incendios, por líquidos
incendiarios que inundan las calles, o por una luz que se apaga
llevándose vidas enteras?
¿Qué decir de los millones de refugiados privados
de abrigo al llegar el invierno y sus temperaturas de veinte grados
bajo cero? En las fotografías de la época, se constatan
en los ojos de los contemporáneos, de un lado u otro, la
misma desesperación en la mirada. Decir que la guerra es
una plaga es dejar una puerta abierta pero quisiera volver sobre
la triste suerte de los que no dejaron su marca en la historia
de la guerra a pesar de haberla sufrido en primera persona.
Espero también que el estudio de las guerras del pasado
consolide nuestra oposición a las fatales y estúpidas
guerras de hoy en día. Hay aquí pocos documentos
acerca del sufrimiento de los civiles pero basta con ver la actualidad
del mundo para imaginar el lo que padecieron los europeos y los
asiáticos durante este conflicto que nos interesa tanto.
|