
La flak entra en acción desde los primeros minutos.
El grupo de paracaidistas encargado de despejar el paso hacia
el mar es soltado demasiado lejos de la zona de salto. Los dos
otros saltos son alcanzados. Algunas ráfagas, una granada,
los seis guardianes del radar son rápidamente abatidos.
Los alemanes reaccionan pronto: apenas desmontado el radar, una
MG comienza a escupir sus balas. Unos hombres caen. Pero el objetivo
está ya en manos de Cox. Tras haber destruido los radares,
los dos grupos comienzan la evacuación ordenadamente, con
dirección a la playa. Ésta tan solo lleva bajo el
control del tercer grupo algunos minutos. De camino, este grupo
se cruza con una patrulla alemana: «Hallo!». Los alemanes
los toman por amigos. ¡Había que creer que los paracas
no habían sido molestados en ningún momento! Un
soldado alemán sigue por error a nuestros ingleses y estos
se deshacen de él con un cuchillo.
La playa despejada, el ingeniero Cox, el mayor Frost y el resto
del comando embarcan en las embarcaciones rápidas de la
Royal Navy y llegan a puerto bajo los disparos de los alemanes.
Es un
éxito total. El radar está en manos de los ingenieros
ingleses. La operación no causó más que dos
muertos, seis heridos y seis desaparecidos. Biting es un modelo
para todas las acciones de comandos. Contribuirá sobre
todo a profundizar el avance aliado en la tecnología radar.
Cuando corría el año 1943, los primeros señuelos
–el sistema «Windows»- son puestos a punto y
utilizados. Se trata de finas láminas de aluminio que,
soltadas en grandes cantidades en el aire, confunden los ecos
del radar. El radar queda entonces tapado y no puede detectar
a los aviones, que quedan ocultos tras una masa metálica.
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