La operación Biting
Página 4/9
Anterior<----> Siguiente

Radar Wurzburg A de Bruneval, photographié par le Sqaudron Leader Tony Hill de la RAF.

El Bomber Command aliado deseaba estudiar la tecnología de radiodetección de que disponían los alemanes. Un avión de reconocimiento señala la existencia de una estación de radar en Bruneval, en Normandía. La red de resistencia francesa «Hermandad Notre Dame» mandada por el coronel Remy se encarga de las localizaciones a nivel de terreno. Ya en el lugar, la resistencia revela el número de defensores, las alambradas, los búnkeres…; el presbiterado protege a los guardias del radar… Sorprendidos por un centinela, se hacen pasar por caminantes, ofrecen fuego al alemán y se van sin pedir nada a cambio, bajo la mirada un poco sorprendida del fumador teutón. Las informaciones fueron transmitidas a Londres.
La organización de una misión de comando destinada a obtener unos elementos del radar y a destruir el resto es confiada al Mayor Frost de la primera división aerotransportada británica.

La estación de radar se sitúa en alto de un acantilado de 90 metros de alto, siendo casi imposible de escalar sin alertar a los guardias. El único acceso, por mar, es estrecho y defendido por una posición fortificada y una ametralladora. Atacar de frente sería un suicidio. La defensa del mismo radar estaba a cargo de una red de alambradas, ametralladoras pesadas MG42 y MG34, así como de una treintena de hombres. Además, una compañía alemana se encontraba apenas a media hora de camino.
Era necesario por lo tanto, atacar con fuerza, velocidad y precisión. El mayor Frost opta por una incursión en tres grupos: Uno encargado de desmontar el radar, un segundo encargado de neutralizar a los hombres guarecidos en el presbiterado y finalmente un tercero encargado de liberar el paso hacia el mar donde los paracaidistas reembarcan hacia Gran Bretaña.
El ingeniero Cox, especialista en electromagnética pero no tanto en paracaidismo forma parte del grupo. Se le da una instrucción acelerada. El grupo de combate está preparado. 118 paracaidistas, más el ingeniero Cox, embarcan en aviones bimotor con rumbo a Francia.