
Septiembre de 1940: Hitler ha conquistado la Europa continental
en pocos meses, pero se encuentra con la feroz voluntad de los
británicos y de su jefe de gobierno Churchill. Este último
dijo a su pueblo «de sangre y de lágrimas»
que nunca más pasará sed.
La batalla de Inglaterra (1940-1941), gigantesca
batalla aérea, fue un desafío para la aviación
alemana, la Luftwaffe, su jefe Goering se empeña en poner
de rodillas a la Gran Bretaña. 800 cazas británicos
(de los cuales 540 eran Hurricanes y Spitfires) se enfrentan a
1300 bombarderos, 250 cazabombarderos y 700 cazas.
Los pilotos ingleses ayudados de voluntarios venidos de la Europa
ocupada (franceses, polacos, noruegos…) resisten los ataques
venidos de las costas francesas, belgas y noruegas. Los pilotos
podían efectuar varias misiones por día, teniendo
la ventaja de enfrentarse sobre suelo aliado y sobre todo de tener
una red de RADAR installada desde 1937 que permitía descubrir
las formaciones enemigas. Por primera vez se hizo fracasar a la
máquina de guerra nazi.
Pero la población
civil sale perdiendo de estos combates. Los bombardeos, dirigidos
sobre todo contra los centros de producción industriales, alcanzan
accidentalmente los barrios obreros de Londres el 24 de agosto
de 1940. En represalia, Berlín es bombardeado el día siguiente
por algunos aviones. Esta es la constante… ¡Ojo por ojo, diente
por diente! Más adelante, los alemanes intentarán minar la moral
de la población inglesa. Londres, Coventry, así como otras ciudades
se ven envueltas en ataques «terroristas». Es el Blitz.
En octubre de 1940 los ataques se reblandecen, pero durarán hasta
la primavera de 1941. Hitler anula entonces su plan de invasión
de Inglaterra, el plan Sealion (León marino), y gira la vista
hacia el Este, el espacio vital al que él aspira. El plan Barbarossa
toma forma en el más absoluto de los secretos… Churchill y sus
pilotos habían salvado a la Gran Bretaña.
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